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Archivos Mensuales: agosto 2012

¿A ti también te han asegurado de forma involuntaria?

Las entidades financieras, bancos y cajas, suscriben numerosas pólizas de seguro, especialmente seguros de vida riesgo, vinculados a préstamos hipotecarios o personales, en numerosos casos sin que el Tomador de los contratos tenga libertad de elección y sin la información técnica adecuada, o sin informar sobre la repercusión fiscal en los supuestos de que ocurra el siniestro por fallecimiento, invalidez o supervivencia.

Hasta el año 2007 se daba la paradoja de que esta forma de “colocar” los seguros era totalmente desconocida por los beneficiarios y muchas pólizas no llegaban a ser cobradas. Desde esa fecha el Ministerio de Justicia creó un registro para subsanar la situación y cerca de 500.000 personas se han  beneficiado del mismo al descubrir que algún familiar tenía contratado un seguro de vida. Probablemente la sociedad no ha valorado lo suficiente la importancia de la medida y merecería un mayor reconocimiento social porque, al menos, si te obligan a contratar el seguro, que alguien pueda cobrarlo.

Otra curiosa situación que presentan estos “seguros impuestos”, es que el beneficiario también viene impuesto a favor de la propia entidad y por lo tanto  no es de aplicación el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones que establece que constituye el hecho imponible del impuesto, la percepción de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguros sobre la vida, cuando el contratante ( Tomador ) sea persona distinta del beneficiario y este sea una persona física, como es habitual cuando se designan como beneficiarios a cónyuge o hijos.

En aquellos supuestos de que el  contratante y beneficiario coincidan en la misma persona, las cantidades derivadas del seguro estarán sujetas al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, sin embargo, si el beneficiario es una persona jurídica (por ejemplo el banco o la caja) la situación cambia radicalmente ¡¡y esto no lo explican en ninguna oficina bancaria!! porque es fácil omitir la situación al suponer que no hay que liquidar impuestos.

Si la entidad financiera destina el importe cobrado del seguro a cancelar la deuda pendiente de un préstamo hipotecario, ese al menos debería ser el fin del mismo, lo que aflora es una ganancia patrimonial para el Tomador y titular del préstamo, al producirse una alteración de su patrimonio que deberá integrarse en la base imponible del ahorro. Deja, por lo tanto, de constituir un rendimiento del contrato de seguro y no es posible aplicar las deducciones previstas para estos casos.

Es un hecho cierto que la población española se asegura poco de forma voluntaria y asesorada, quizá el hecho de que a partir del 1 de enero de 2013 se promueva la utilización de las nuevas tablas de mortalidad PASEM 2010 específicas de la población asegurada española suponga el punto de partida a una aproximación al nivel de aseguramiento de la población alemana o inglesa y las entidades financieras dejen de imponer estos seguros.

Desde hoy mismo, puedes ponerte en contacto con nuestros especialistas para asesorarte sobre:

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