RSS

Archivos Mensuales: junio 2013

Los seguros de hogar son fáciles de contratar pero difíciles de entender

La contratación de un seguro de hogar se ha convertido en algo habitual hoy día, sin embargo, está banalizado porque existe una vulgar creencia de que todos son iguales y la tozuda realidad demuestra cada día cómo los siniestros hacen verdaderos agujeros en las economías familiares por ser contratados sin un asesoramiento profesional.

En general, se está confundiendo información con asesoramiento. Hay mucha información por la televisión, prensa o Internet, pero asesoramiento cada vez menos, porque la tendencia es a la suscripción directa de las pólizas. Por ejemplo, ¿a quién no le gustaría poder calcular un seguro de hogar de forma objetiva para conocer su precio aproximado y real antes de contratarlo? Son fáciles de contratar, pero difíciles de entender y analizar. La gestión de los siniestros, objeto por el que se contrata la póliza, está automatizada a través de plataformas telefónicas y servicios externos de reparación, cuyo objetivo es llegar pronto y terminar antes. Las campañas publicitarias van encaminadas a “le respondemos en menos de una hora”, es decir, una chapucilla por aquí y una firma por allá.

Ante la falta de práctica en el alquiler, existe un gran desconocimiento de las obligaciones legales y riesgos que conlleva tal actividad, pero las estadísticas demuestran cada año que sin el seguro de hogar, más de 150.000 familias estarían abocadas a la ruina. Así surgen casos, a la hora de alquilar una vivienda, en la incertidumbre de si el inquilino debe contratar un seguro diferente al del propietario. Es obvio pensar que al contratar el alquiler de un inmueble como vivienda habitual, el inquilino es quien toma posesión de este inmueble y, por tanto, el responsable de lo que suceda dentro de ella y de los objetos, mobiliario, instalaciones, electrodomésticos, cerramientos y espacios que integran la misma, ya que es el inquilino quien está haciendo uso de todos estos elementos. Tener cubierta esa responsabilidad civil con un seguro de hogar supone poder hacer frente a las contingencias derivadas de un descuido, un despiste o un  accidente doméstico, grande o pequeño, en un piso de alquiler, como por ejemplo dejarse abierta la llave del gas, olvidarse las llaves dentro del inmueble prenderse fuego en la campana extractora al freír un huevo o inundar al piso inferior. Asumir los gastos de una emergencia de fontanería, electricidad o cerrajería, o de accidentes domésticos, puede mermar sensiblemente el presupuesto mensual de un inquilino y poner en riesgo el presupuesto destinado al pago de la renta. Con un seguro que cubra la responsabilidad civil, este riesgo está cubierto, por menos de veinte céntimos al día. Se trata por tanto de un reparto equitativo y justo de las responsabilidades del hogar, ya que ni el propietario tiene que “pagar” las responsabilidades del inquilino, ni el inquilino las del propietario.

Anuncios
 

Etiquetas: ,