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Derecho de la aseguradora a la subrogación

08 Dic

El derecho que tienen las Aseguradoras a la subrogación después del abono de un siniestro presenta nuevos matices. Según la sentencia de la Sección 25 de la Audiencia Provincial (AP) de Madrid de fecha 22 de Septiembre de 2014, que pone mayor claridad al artículo 43 de la Ley de Contrato de Seguro,  las Compañías de Seguros pueden ejercer la acción de reclamar por la vía de subrogación y evita un hipotético acuerdo entre Asegurado y Aseguradora para reclamar al causante de un siniestro, aunque éste no tuviese cobertura en la póliza suscrita entre ambos, y da mayor importancia a la garantía opcional de Reclamación de Daños y a la Protección Jurídica.

Hasta la fecha, la Aseguradora instaba un procedimiento judicial frente al supuesto causante de los daños, legitimada por el Art. 43 de la LCS en base a que se haya cumplido su obligación de abonar la indemnización prevista en la póliza, que exista un crédito de resarcimiento del Asegurado frente al tercero y que la Aseguradora quiera ejercer la subrogación. Con éstas premisas sólo era necesario probar que se ha hecho cargo de indemnizar los daños causados por el siniestro, postura sustentada por varias sentencias anteriores a la que ahora invocamos.

Con los antecedentes de la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 5 de Marzo de 2007 la Audiencia Provincial de Madrid interpreta que el Art.43 de la LCS no es suficiente , pues las normas del Código Civil permiten la subrogación solamente en casos muy específicos, en los cuales el subrogante debe demostrar el presupuesto fáctico productor de la presunción legal y en los que no quepa ésta presunción legal, será necesario que se haya pactado expresamente entre el subrogante y el acreedor, por lo tanto aunque exista póliza de seguro, si no hay cobertura del siniestro no existe legitimación para ejercer las subrogación, porque no tiene la condición de Aseguradora para ese hecho concreto.

Por tanto, a partir de ahora, la Compañía de Seguros, tendrá que demostrar la existencia de cobertura, de no hacerlo podría considerarse que no concurre la condición de Aseguradora del siniestro concreto. De ahí la necesidad y empeño, en muchas ocasiones, de aportar todos aquellos condicionados y suplementos que sirvan para acreditar la relación entre el daño indemnizado y la reclamación por subrogación, no siendo suficiente el mero pago del siniestro para legitimar la reclamación. No conocemos ningún caso, pero sería posible un acuerdo entre el Asegurado y su Aseguradora para que esta instara un procedimiento de reclamación en base a una hipotética subrogación reconocida por la LCS.

Este nuevo criterio produce un mayor equilibrio entre las figuras que intervienen en un contrato de seguros, realzando la importancia de recibir un buen asesoramiento profesional antes de suscribir un programa de seguros y otorgando el inestimable apoyo de una Correduría de Seguros, que sea capaz de identificar riesgos, valorar sus posibles efectos en caso de siniestro y ayudar a equilibrar la balanza entre el dominio de la Aseguradora y la debilidad del Asegurado o Beneficiario, tanto a la hora de defenderse como de reclamar.

Para comprender la importancia del asunto explicaré un caso real. El señor López se puso en contacto con nosotros implorando ayuda para resolver un problema de humedades que padecía en su casa, en varias ocasiones se dirigió al vecino de arriba y al presidente de la Comunidad, sin éxito, en sus pretensiones de conseguir que hicieran lo que estuviera en sus manos para resolver el problema.

Tomamos la decisión de ayudarle en la comunicación del siniestro a su Aseguradora que, en menos de 24 horas, envió a un profesional para localizar la avería; resultó estar originada por el desembarque del inodoro del piso superior, que no disponía de seguro y se resistió a reconocer su responsabilidad, aunque finalmente aceptó reparar únicamente su tubería, pero no atendió los daños directos de nuestro cliente ni tampoco los estéticos ante la imposibilidad de encontrar material idéntico. Revisamos el informe pericial, le aconsejamos optar por los servicios recomendados por su compañía de seguros; Esta, después de finalizar los trabajos, presentó un escrito de subrogación al señor López e inició la acción de repetición con el objeto de resarcirse a satisfacción de todos los gastos en que tuvo que incurrir para atender los daños de su Asegurado.

Contratar un Seguro de Hogar o una póliza de Protección Jurídica para toda la familia cuesta menos de 50 céntimos al día. Para una Comunidad de Propietarios 8 euros al año por vecino.

José Silva, director técnico de Correduría de Seguros.

 

 

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