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Archivos Mensuales: marzo 2018

¿ES RESPONSABLE EL TUTOR DE LOS DAÑOS QUE CAUSE UN MENOR?

¿ES RESPONSABLE EL TUTOR DE LOS DAÑOS QUE CAUSE UN MENOR?Padres, madres, responsables de custodia, custodia compartida, abuelos. Maestros, profesores, formadores, instructores. Los valores cívicos, el conjunto de conductas que se consideran positivas para el desarrollo de una comunidad, tienen la particularidad de que deben ser transmitidos a través de las generaciones para que el desarrollo de la sociedad sea continuo y positivo. Estos valores son necesarios para que los menores se formen como ciudadanos responsables, respetuosos y honestos, y por lo tanto han de ser inculcados por sus tutores, tanto de manera verbal como a través del ejemplo que se les brinda. La responsabilidad es uno de estos valores, y se refiere al cumplimiento de las obligaciones o el cuidado al tomar decisiones, pero este término se utiliza también para referirse al deber de responder ante un hecho. Todos tenemos la obligación de reparar el daño causado a otros, ya sea por culpa o negligencia, pero esta responsabilidad no se ciñe a responder de los actos propios, sino también de los que realicen aquellas personas que estén bajo nuestra tutela, y así lo establece el Código Civil:

  • “Los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda” (art. 1903.2).
  • “Los tutores lo son de los perjuicios causados por los menores o incapacitados que están bajo su autoridad y habitan en su compañía” (art. 1903.3).

El Código Civil describe de una forma algo obsoleta cuáles son las obligaciones del tutor: “debe comportarse con la diligencia de un buen padre de familia”. Este concepto hunde sus orígenes en el Derecho Romano, y, actualizándolo, obtenemos algo tan sencillo como que el tutor debe proporcionarle al menor todas las atenciones básicas necesarias y educarlo con una formación integral y unos valores correctos.

Los padres o tutores legales de un menor deberán de responder civilmente de los accidentes, gamberradas o incluso actos vandálicos que éste cause . Se trata de la denominada culpa propia de los progenitores por omisión de los deberes de vigilancia y control. Esta responsabilidad por culpa in vigilando tiene la particularidad de que obliga a los padres o tutores a ser los que acrediten las pruebas de que adoptaron todas las medidas de prudencia exigibles a fin de evitar que el menor cometiera el hecho ilícito, así como el fin de no dejar desatendidos a los perjudicados por los actos de éste. Por lo tanto, son los responsables del menor los que deben probar que el daño ocasionado no pudo evitarse aunque hayan obrado de manera diligente, conforme a las circunstancias concretas del caso y en particular de las personas, del tiempo y del lugar, algo que en la mayoría de los casos resulta muy complicado de demostrar. A veces el inocente uso de un patín, de una bicicleta, de un patinete eléctrico o de un dron de forma lúdica puede causar daños a terceros en las personas y en las cosas.

En los casos de separación o divorcio de los padres o tutores del menor, la responsabilidad no recaería sólo en el que le tuviese a su cuidado el día de los hechos, sino que sería solidaria de ambos, y el perjudicado tendría la capacidad de reclamar frente a los dos.

Conviene apuntar que la cobertura de estos riesgos no se suele contratar individualmente, sino que se concierta conjuntamente en un seguro global de responsabilidad civil familiar, o en pólizas de Seguros de hogar multiriesgo. No existen dos pólizas iguales, recuerda que si comparas precios, preocúpate de conocer en profundidad lo que contratas. Entre otras coberturas, estos seguros cubren distintos tipos de accidentes causados por los menores y la posible protección jurídica de sus tutores.

Si estás interesado en un seguro de este tipo o deseas tener más información no dudes en contactarnos en la Correduría de Seguros JOSÉ SILVA.

Fuentes: Código Civil y elaboración propia.

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¿DEBEN LOS RESTAURANTES POSEER CARTA DE ALÉRGENOS?

¿DEBEN LOS RESTAURANTES POSEER CARTA DE ALÉRGENOS?El 30% de la población española padece algún tipo de enfermedad alérgica y en 20 años ese porcentaje se elevará al 50% . El simple contacto, ingestión o inhalación de un alérgeno podría provocarles desde reacciones leves como erupciones, urticarias, tos, diarrea o vómitos a reacciones graves o muy graves que van desde la dificultad respiratoria, asma, hipotensión, opresión torácica, palpitaciones o mareo, hasta un shock anafiláctico con riesgo de muerte.

Es un hecho contrastado que la mayoría de las reacciones alérgicas alimentarias ocurren fuera del hogar del afectado, y por ello desde el año 2015 se dispone tanto en el Reglamento Europeo 1169/2011 sobre información al consumidor, como en el texto del Real Decreto 126/2015, que establecimientos como bares, restaurantes, hospitales, comedores escolares, y comercios minoristas deberán poseer información detallada y por escrito sobre la presencia de algunos de los 14 alérgenos de declaración obligatoria en los alimentos no envasados que sirvan, así como conocer también las medidas necesarias para evitar contaminaciones cruzadas entre los distintos platos. Esta norma obliga a que el personal del establecimiento posea nociones sobre alergias e intolerancias alimenticias y conozca qué alimentos las producen, y al empresario el deber de implementar sistemas de información, como cartas de alérgenos, para no enfrentarse a sanciones que podrían oscilar entre los 5.000 y los 600.000 euros.

Desde la entrada en vigor de la Ley, los establecimientos se han ido adaptando a marchas forzadas, con poca formación, y en muchos casos incumpliéndola, alegando falta de información o capacidad para adaptarse a ella. Pero ésto no es excusa, ya que es obligación de los restaurantes y bares informar sobre los alérgenos al consumidor y conviene subrayar que esta información ha de ser detallada y clara. No es suficiente avisar de que todos los alimentos que se ofrecen en la carta pueden contener trazas de alguno de los 14 alérgenos.

Pero, ¿qué sucede cuando un consumidor sufre una reacción alérgica por comer un ingrediente al que es intolerante y éste no estaba indicado?. Podría reclamar la responsabilidad civil por los daños y perjuicios sufridos cuando la culpa no sea exclusiva de la víctima, pero no en el caso de que los empleados del establecimiento no hubieran podido prevenir el daño y por lo tanto, evitarlo, como por ejemplo cuando el cliente desconoce que es alérgico a un alimento o no informa de ello previamente.

El plazo para una reclamación de este tipo suele ser de 3 años, aunque puede variar dependiendo la comunidad autónoma donde haya ocurrido. Es recomendable denunciar ante sanidad, ya que cursará un informe, que puede ser un elemento probatorio de especial relevancia tanto en la reclamación extrajudicial como en la judicial. Como siguiente medida, conviene que trate de llegar a un acuerdo con el establecimiento por vía extrajudicial, si no se consiguiese se iniciará la vía judicial civil, donde el perjudicado deberá probar la relación de causalidad. Para ello, necesitará aportar con la reclamación un informe médico, un ticket o factura de la comida, testigos si los hubiese y el citado informe de sanidad.

En resumen, nos debe quedar claro que un establecimiento de hostelería tiene la obligación de informar precisa y detalladamente al cliente sobre la presencia de alérgenos en sus platos y el consumidor el derecho a la reclamación sino se le ofrece esta información o si sufre una reacción alérgica por la ingestión de un ingrediente no indicado. Para este tipo de reclamaciones siempre es aconsejable que el perjudicado posea un Seguro de protección jurídica familiar. En el caso del empresario, un Seguro de responsabilidad civil resulta imprescindible. No dudes en asesorarte en José Silva Correduría de Seguros si tienes alguna duda al respecto.

Fuentes: Boe.es, eur-lex.europa.eu, immunitasvera.org y elaboración propia.

 

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RECLAMACIONES POR PRODUCTOS DEFECTUOSOS

RECLAMACIONES POR PRODUCTOS DEFECTUOSOS¿Recuerdas el problema de la batería explosiva del Samsung Galaxy Note 7? Supuso una auténtica crisis para la compañía, que se vio obligada a detener la producción del dispositivo y a pedir a sus clientes su devolución inmediata. Fue uno de los casos más sonados de retirada de producto de los últimos años, pero ni mucho menos el único, grandes empresas como Ikea, Mercadona, Johnson & Johnson, y un largo etcétera también se han visto implicadas en casos similares, algunos de los cuales incluso han generado gran alarma social y graves daños a la marca. Como consumidor debes saber cómo actuar ante un producto defectuoso, para poder así defender tus derechos y conocer cuáles son las posibles indemnizaciones que puedes reclamar. Un seguro de Protección Jurídica, por menos de 10 euros al mes, te resolverá los problemas legales.

El Real Decreto 1/2007, de 16 de noviembre define el producto defectuoso como “aquél que no ofrezca la seguridad que cabría legítimamente esperar, teniendo en cuenta todas las circunstancias y, especialmente, su presentación, el uso razonablemente previsible del mismo y el momento de su puesta en circulación”. También puntualiza que los defectos de seguridad podrán ser reclamados de manera independiente a la garantía frente al vendedor. Cualquier producto está sujeto a la garantía por fallos o defectos en su funcionamiento que son reclamables al establecimiento donde lo has adquirido, incluyendo los daños y perjuicios que de ellos pudieran derivarse. Sin embargo, los defectos de seguridad no se regulan por la normativa de garantías, sino por la normativa de productos defectuosos, en la que la reclamación debe dirigirse al fabricante o importador y no al establecimiento vendedor, siendo los plazos algo más amplios para reclamar. En estos casos, como consumidor debemos saber que tenemos derecho a solicitar la devolución del dinero, e incluso a reclamar por los daños que nos haya podido causar. Numerosas sentencias han condenado al pago de una indemnización al fabricante de un producto defectuoso por los daños producidos, generalmente lesiones físicas o enfermedades. El problema es que para lograr conseguir una indemnización se deberá demostrar primero, no sólo el defecto del producto y el daño sufrido, sino también la relación causa/efecto entre ambos, y esto no suele ser nada sencillo. Además, si el daño se ha producido por un mal uso de la víctima, ésta corre el riesgo de que la indemnización pueda reducirse o incluso puede perder el derecho a percibirla.

De acuerdo a la Ley de Consumidores y Usuarios Los plazos para reclamar son de 3 años desde que se produjo el daño. El vendedor o suministrador solo es responsable en caso de que el fabricante o importador no pueda ser identificado o si vendió el producto sabiendo que era defectuoso. En el caso de una retirada de producto, si no entregas el artículo defectuoso dentro de los plazos establecidos, deberás asumir tu responsabilidad en adelante y no tendrás derecho a posibles indemnizaciones por daños o lesiones causadas por su uso.

El Real Decreto 1/2007, de 16 de noviembre establece unos límites a la cuantía de la indemnización a raíz de los daños causados por un producto defectuoso:

  • Para hacer frente a los daños materiales ocasionados, se deducirá una franquicia de unos 390 euros.
  • La responsabilidad civil del productor por las lesiones o la muerte que hayan sido causadas por productos similares con el mismo defecto, tendrán como límite de indemnización unos 63 millones de euros.

Tus derechos como consumidor son, entre otros, una información correcta y adecuada, una protección frente a los riesgos que puedan afectar a tu salud o a tu seguridad y una indemnización de los daños y la reparación de los perjuicios que hayas podido sufrir. Las empresas tienen obligación de cumplir la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios, así como de poseer un seguro responsabilidad civil que responda de su actuación y asuma el riesgo de indemnizar a terceros por los daños y perjuicios causados.

Fuentes: boe.es, legalitas.es y elaboración propia.

 

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