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Archivos Mensuales: febrero 2020

¿DEBEMOS ALARMARNOS ANTE EL CORONAVIRUS?

¿DEBEMOS ALARMARNOS ANTE EL CORONAVIRUS?¿Es una pandemia u otra gripe más? No es de extrañar que la abrupta aparición y posterior propagación del coronavirus esté causando una creciente intranquilidad social a nivel mundial, ya que la información que nos llega a través de los medios de comunicación y las redes sociales parece el argumento de una película con temática catastrófica: de repente, sin saber cuál es su origen, un virus mortal que aparece en la ciudad china de Wuhan comienza a propagarse por el resto del mundo. El contagio se produce por mero contacto entre los seres humanos, por lo cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) decide declarar la emergencia internacional… Sin embargo, ante acontecimientos de este tipo, en lugar de inquietarnos sobremanera y tomar medidas desproporcionadas debemos ser cautelosos e informarnos concienzudamente sobre los riesgos y peligros que verdaderamente implica esta gran familia de virus que deben su nombre a su forma de corona.

Los coronavirus son un grupo de virus comunes que pueden infectar las vías aéreas: nariz, senos paranasales, garganta y pulmones, y que tienen como característica que se pueden transmitir entre animales y personas, es decir, son zoonóticos. La mayoría de las cepas conocidas no provocan especial preocupación, ya que causan síntomas leves, parecidos a los de un resfriado común, tanto es así que la gran mayoría de la población contraerá un coronavirus al menos una vez en la vida sin que le provoque problemas mayores que un malestar generalizado. Sin embargo, otras cepas como el actual coronavirus de Wuhan son mucho más peligrosas, ya que causan síntomas más graves como el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) que tiene una tasa superior de mortalidad, y por su fácil transmisión pueden convertirse en una pandemia.

En cuanto a los síntomas que se pueden relacionar con esta nueva cepa son muy variables, y van desde cuadros leves que se manifestarían con secreción nasal, estornudos, dolor muscular, tos seca y dolor muscular, hasta otros más graves que comprenderían fiebre, fatiga, falta de aliento y dificultades para respirar. Cuanto más fuerte y sano se encuentre el paciente, y por lo tanto más fuerte sea su sistema inmunitario, más posibilidades tendrá de recuperarse rápidamente. Por otro lado, los grupos de riesgo que incluyen a niños, personas mayores y personas que padecen enfermedades crónicas, cáncer o enfermedades pulmonares, tienen más riesgo de sufrir complicaciones. Al tratarse de un virus, no hay tratamiento específico, por lo cual solo se podrán aliviar los síntomas a base de analgésicos para paliar el dolor y antipiréticos para bajar la fiebre, y se deberá guardar reposo y mantenerse bien hidratado. Conviene también señalar que los pacientes nunca podrán ser tratados con antibióticos ya que estos medicamentos solo tienen efecto si la causa de una enfermedad es bacteriana, y no vírica como es este caso.

Si comparamos el coronavirus con otro virus tan conocido como el de la gripe podemos observar multitud de similitudes, como la sintomatología, el tratamiento y su capacidad de mutar constantemente, causa por la que año tras año debe variar la vacuna contra el virus de la influenza. El modo de transmisión es exactamente igual, ambos son virus respiratorios que se transmiten por el aire, por las microgotas que todos expulsamos al hablar o toser. Si cotejamos la mortalidad de estos dos tipos de virus obtendremos los siguientes resultados: solo durante la temporada 2018-2019, la gripe causó en España 490.000 casos y 6.300 muertes, según el Centro Nacional de Epidemiología. Por su parte, la denominada neumonía de Wuhan deja ya casi 60.000 casos en varios países del mundo y se han registrado 1.530 muertes (oficialmente). Con estos datos en la mano podríamos afirmar que a día de hoy sigue siendo más preocupante la gripe que el coronavirus, aunque siempre a expensas de lo que puedan dictaminar los acontecimientos y la evolución de esta nueva cepa.

En resumidas cuentas, con la información y los datos que manejamos en la actualidad, no debemos ser alarmistas ni estar intranquilos, aunque siempre es una buena idea apostar por la prevención que nos brinda la contratación de un buen seguro de salud, ya que nos garantizará una asistencia sanitaria cómoda, rápida y eficaz, así como los diagnósticos, tratamientos, analíticas, pruebas y hospitalización en cuanto los necesitemos. España es un país con una sanidad pública de altísimo nivel y universal, sin embargo quizá, al mismo tiempo, valores otros aspectos como la rapidez, la intimidad y el trato personalizado que puede aportar la medicina privada, especialmente si has elegido bien la opción que necesitas, con el respaldo profesional de un mediador de seguros.

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Fuentes: Organización mundial de la salud, Centro Nacional de Epidemiología y elaboración propia.

 

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