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Uno de cada cuatro hogares carece de seguro de hogar en alguna zonas de España

Según la última edición de la Memoria Social del Seguro, elaborada por Unespa, el seguro de hogar ha alcanzado los 17,8 millones de pólizas en España, una cifra que duplica el PIB nacional. Sin embargo, en Aragón, uno de cada cuatro hogares continúa careciendo de este tipo de cobertura, pese al creciente número de robos en viviendas de los últimos años. Según estos datos, la penetración de esta póliza en la comunidad de Aragón  se encuentra por debajo de la media del resto de comunidades próximas, como Navarra o Cantabria que alcanzan el 84% de los inmuebles habitados.

Además, se destaca que los residentes en edificios en altura y especialmente en Comunidades de Propietarios, contratan un seguro de hogar con mayor frecuencia que los que residen en viviendas unifamiliares (ocho de cada diez personas que viven en bloques de edificios aseguran su hogar). Según Unespa, este auge en adquirir seguridad y protección mediante la contratación del seguro de hogar multirriesgo se evidencia principalmente por las ventajas que ofrece, entre las que se destaca, estar protegidos frente a posibles reclamaciones de vecinos (por Responsabilidad Civil), y por otro, para dar cobertura a los daños que les pueda ocasionar un tercero (Defensa y Reclamaciones). Otros importantes motivos son el menor costo del seguro en las viviendas en altura y la falta de un buen asesoramiento, por cuenta de expertos como la Correduría de Seguros, en las formas de protegerse en casas individuales.

No obstante, la principal justificación que conlleva a disfrutar de la protección que ofrece  esta póliza es el elevado número de siniestros habituales en una vivienda asociados al agua, la rotura de cristales, los incendios y los robos. Los asegurados presentan al año más de 1 millón de partes por rotura de cristales y más de 2 millones de partes por goteras. Respecto al siniestro de apropiación indebida y grandes daños, cada año en España se denuncia una cifra de 400.000 robos en hogares, lo cual supone un impacto sobre el seguro de 318 millones de euros, y 200.000 partes por incendios, con un impacto económico de 232 millones de euros de repercusión en la modalidad.

Cabe destacar, el esfuerzo y grado de innovación que día a día conllevan a las aseguradoras a ofrecer productos y coberturas que se adapten 100% a las necesidades de cada cliente. El éxito de contratación del seguro de hogar multirriesgo radica principalmente en poder personalizar la cobertura a medida, añadiendo las garantías que realmente se ajustan a la realidad e intereses de las personas que lo contratan. Otro factor a considerar es el asequible coste que supone contar con este seguro, de hecho, existen diversos portales que permiten la opción de poder simular el coste antes de su contratación ( recomendamos siempre con expertos) a través de las calculadoras de seguro, una herramienta sencilla para que cualquiera pueda hacerse una idea de cuanto supondrá mantener su hogar protegido frente a los siniestros que le acechan y posteriormente acudir a su Correduría de Seguros. Por menos de cincuenta céntimos al día se puede comprar un amplio abanico de coberturas.

Fuente: heraldo.es

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Derecho de la aseguradora a la subrogación

El derecho que tienen las Aseguradoras a la subrogación después del abono de un siniestro presenta nuevos matices. Según la sentencia de la Sección 25 de la Audiencia Provincial (AP) de Madrid de fecha 22 de Septiembre de 2014, que pone mayor claridad al artículo 43 de la Ley de Contrato de Seguro,  las Compañías de Seguros pueden ejercer la acción de reclamar por la vía de subrogación y evita un hipotético acuerdo entre Asegurado y Aseguradora para reclamar al causante de un siniestro, aunque éste no tuviese cobertura en la póliza suscrita entre ambos, y da mayor importancia a la garantía opcional de Reclamación de Daños y a la Protección Jurídica.

Hasta la fecha, la Aseguradora instaba un procedimiento judicial frente al supuesto causante de los daños, legitimada por el Art. 43 de la LCS en base a que se haya cumplido su obligación de abonar la indemnización prevista en la póliza, que exista un crédito de resarcimiento del Asegurado frente al tercero y que la Aseguradora quiera ejercer la subrogación. Con éstas premisas sólo era necesario probar que se ha hecho cargo de indemnizar los daños causados por el siniestro, postura sustentada por varias sentencias anteriores a la que ahora invocamos.

Con los antecedentes de la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 5 de Marzo de 2007 la Audiencia Provincial de Madrid interpreta que el Art.43 de la LCS no es suficiente , pues las normas del Código Civil permiten la subrogación solamente en casos muy específicos, en los cuales el subrogante debe demostrar el presupuesto fáctico productor de la presunción legal y en los que no quepa ésta presunción legal, será necesario que se haya pactado expresamente entre el subrogante y el acreedor, por lo tanto aunque exista póliza de seguro, si no hay cobertura del siniestro no existe legitimación para ejercer las subrogación, porque no tiene la condición de Aseguradora para ese hecho concreto.

Por tanto, a partir de ahora, la Compañía de Seguros, tendrá que demostrar la existencia de cobertura, de no hacerlo podría considerarse que no concurre la condición de Aseguradora del siniestro concreto. De ahí la necesidad y empeño, en muchas ocasiones, de aportar todos aquellos condicionados y suplementos que sirvan para acreditar la relación entre el daño indemnizado y la reclamación por subrogación, no siendo suficiente el mero pago del siniestro para legitimar la reclamación. No conocemos ningún caso, pero sería posible un acuerdo entre el Asegurado y su Aseguradora para que esta instara un procedimiento de reclamación en base a una hipotética subrogación reconocida por la LCS.

Este nuevo criterio produce un mayor equilibrio entre las figuras que intervienen en un contrato de seguros, realzando la importancia de recibir un buen asesoramiento profesional antes de suscribir un programa de seguros y otorgando el inestimable apoyo de una Correduría de Seguros, que sea capaz de identificar riesgos, valorar sus posibles efectos en caso de siniestro y ayudar a equilibrar la balanza entre el dominio de la Aseguradora y la debilidad del Asegurado o Beneficiario, tanto a la hora de defenderse como de reclamar.

Para comprender la importancia del asunto explicaré un caso real. El señor López se puso en contacto con nosotros implorando ayuda para resolver un problema de humedades que padecía en su casa, en varias ocasiones se dirigió al vecino de arriba y al presidente de la Comunidad, sin éxito, en sus pretensiones de conseguir que hicieran lo que estuviera en sus manos para resolver el problema.

Tomamos la decisión de ayudarle en la comunicación del siniestro a su Aseguradora que, en menos de 24 horas, envió a un profesional para localizar la avería; resultó estar originada por el desembarque del inodoro del piso superior, que no disponía de seguro y se resistió a reconocer su responsabilidad, aunque finalmente aceptó reparar únicamente su tubería, pero no atendió los daños directos de nuestro cliente ni tampoco los estéticos ante la imposibilidad de encontrar material idéntico. Revisamos el informe pericial, le aconsejamos optar por los servicios recomendados por su compañía de seguros; Esta, después de finalizar los trabajos, presentó un escrito de subrogación al señor López e inició la acción de repetición con el objeto de resarcirse a satisfacción de todos los gastos en que tuvo que incurrir para atender los daños de su Asegurado.

Contratar un Seguro de Hogar o una póliza de Protección Jurídica para toda la familia cuesta menos de 50 céntimos al día. Para una Comunidad de Propietarios 8 euros al año por vecino.

José Silva, director técnico de Correduría de Seguros.

 

 

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Cinco claves previas para contratar el seguro de hogar de tu hipoteca

Damos a conocer cinco claves útiles a considerar para la contratación del seguro de hogar de tu hipoteca a través de la entidad financiera elegida:

¿Son obligatorios los seguros? Lo primero que debemos conocer es que cuando nuestro banco nos dice que los seguros son obligatorios, éste se refiere a que es obligatorio contratarlos para que nos concedan su hipoteca.

Legalmente el seguro de hogar o de incendios no se consideran obligatorios. Cuando nuestro banco nos solicita contratarla y que figure en la misma como beneficiario, se olvida de informarnos que dicha obligación legal es para que pueda titulizar la hipoteca (con el fin de poder venderla a un tercero y obtener liquidez).

La normativa reguladora del mercado hipotecario define una serie de criterios para que las entidades financieras puedan emitir bonos hipotecarios con base en los préstamos con garantía hipotecaria concedidos a propietarios de inmuebles hipotecados, pero en todo caso, la obligación para el contratante de la hipoteca tendrá siempre carácter contractual y no legal.

Es de vital importancia saber que la contratación de un seguro de hogar u otras pólizas siempre son más económicas (en algunos casos hasta un 35% más barato) a través de las aseguradoras o corredurías de seguros, en lugar de intermediarlas con el banco o caja.

¿Puedo dar de baja los seguros una vez me hayan concedido la hipoteca? Si no han transcurrido más de 30 días desde la recepción del seguro si que es posible. Otra posibilidad es dar de baja la póliza cuando haya transcurrido el primer año, con un preaviso de dos meses directamente a la aseguradora y no al banco.

¿El primer beneficiario de los seguros deber ser el banco? En el caso de adquirir un seguro de hogar NO es necesario, puesto que para poder cobrar si hay un incendio u otra circunstancia que dañe el inmueble hipotecado debe figurar  nuestro banco únicamente con una cláusula de reserva de dominio, nunca como beneficiario.

¿Si cancelo un seguro, el banco cobrará más intereses? Si en las escrituras del préstamo hipotecario existe una cláusula de bonificación de intereses en base a los seguros si es posible. Este tipo de cláusulas pueden determinar que en caso de cumplir ciertos requisitos, se puede reducir la diferencia a aplicar en el momento de revisar el tipo de interés. Tener contratados seguros de hogar o de vida con la aseguradora que establece el banco, o un gasto mínimo en tarjetas de crédito con variables que pueden reducir el tipo de interés aplicable. Estos vínculos no están permitidos en la Unión Europea, aunque nuestro país no tiene legislación específica todavía.

¿Cuánto me costará mi seguro de hogar? Existen calculadores de seguros de hogar en la red que nos informan del precio medio orientativo que nos podría costar. Basta solo con responder a una serie de preguntas  que determinarán el coste de nuestra póliza. Cabe destacar que la prima mínima para emitir una póliza de seguro de una vivienda suele ser  de 95 euros anuales.

Fuente: cincodias.com

 

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Consejos para mantener en forma su hogar. Parte II

¿Qué medidas de prevención sencillas puede adoptar para que su vivienda sea un hogar seguro?

  • No coloque estufas cerca de los muebles o cortinas.
  • Revise periódicamente las calderas, especialmente los quemadores y tubos de ventilación, calefactores y conducciones de gas (revisión obligatoria cada 4 años por empresas homologadas).
  • Desconecte los electrodomésticos cuando no funcionen correctamente y avise al servicio técnico. La instalación eléctrica de baja tensión requiere una revisión periódica por empresas homologadas.
  • No fume en la cama ni tire las cerillas o colillas a la basura, un cenicero con agua es la mejor forma de apagarlos.
  • Si se le enciende fuego en la cocina, intente apagarlo con una tapa o un trapo mojado, pero nunca con agua (un extintor en la cocina puede ser útil).
  • Tenga a mano un botiquín con los medicamentos imprescindibles para una cura de primeros auxilios (agua oxigenada, alcohol, gasas, tiritas, desinfectante, calmante para quemaduras).
  • Elabore una lista con los números de teléfono de médico de urgencia, ambulatorio, bomberos, policía, persona de contacto y número de póliza y grábelos en su móvil como “Avisar a…” o S.O.S.
  • Mantenga la campana extractora de humos limpia de grasas.
  • Instale los aparatos audiovisuales en lugares que tengan buena ventilación. No sobrecargue los enchufes, utilice una regleta de calidad.
  • En caso de corte del suministro de agua, cierre la llave de paso. No deje la lavadora o lavaplatos en marcha si se ausenta de casa o duerme. Aplique masilla o silicona a las juntas de muebles de cocina y baño con las paredes, para evitar manchas de humedad o que se pudran (el moho está excluido en los contratos de seguro de hogar). Sustituya las gomas de grifos y cisternas que gotean. Evite la concentración de vapor en cocina y baños (la condensación está excluida en los contratos de seguro). No tire objetos sólidos ni productos corrosivos por el inodoro, utilice los recipientes selectivos de basura.
  • Evite la caída de objetos a la calle, no ponga tiestos o macetas sobre barandillas, ventanas o balcones si no están bien sujetos.
  • Instale una puerta sólida, reforzada en zona de bisagras y cerradura (reduce el precio de su seguro). No abra la puerta a personas desconocidas que previamente no hayan anunciado su visita y estén bien identificados. Si pierde las llaves, cambie la cerradura.
  • Instalar un sistema de video-vigilancia o alarma hace desistir a los delincuentes (reduce el precio de su seguro).
  • Haga un inventario de sus objetos valiosos, haga fotografía de ellos y si puede grabe su DNI o símbolo que le distinga sobre los mismos para evitar la venta y facilitar su recuperación.
  • Instale una caja fuerte para guardar los objetos de valor, títulos, valores, dinero, etc. (reduce el precio de su seguro).
  • Si tiene terraza, es necesario revisarla periódicamente para descubrir posibles filtraciones (la falta de mantenimiento es una exclusión de los contratos de seguro), limpiar la tierra y hojas u otros elementos que se depositan en los desagües, cazoletas y juntas.
 

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Por tu seguro de hogar, paga lo justo

Desde el año 2008 se ha reflejado una cuantiosa cifra de casos de fraude en el seguro de hogar, llegando a alcanzar el 30%. Esta cifra tan significativa corresponde a siniestros simulados (casos en los que se ha fingido un siniestro), de la cual el 20% se atribuye a reclamar daños que no están cubiertos en la póliza de seguro contratada. Este tipo de fraude ha llegado a multiplicarse por cuatro en la actualidad y alcanzar la cifra de 7.472 casos en 2013, los más frecuentes , proporcionar datos falsos durante la contratación de la póliza (18% del total), ocultar un daño o lesión preexistente (11%) o reclamar de forma desproporcionada (12%).

A pesar de que el consumidor esta familiarizado con este tipo de póliza, especialistas en el mundo de los seguros recomiendan acudir a expertos profesionales, solicitar información previa y leer con detalle las cláusulas y prestar mucha atención a las diferentes tipos de coberturas que las compañías de seguro comercializan a través de sus redes propias, de profesionales independientes o por medio de comparadores de seguros. De esta forma el cliente obtiene información y presupuesto detallados de cada una de las garantías que necesita contratar y a posteriori decidir si contratarla o no.

Al ser la vivienda el valor más importante de las familias españolas, al que dedican más de veinte años de vida en su adquisciión, no debemos olvidar que contratar un seguro de hogar es más que imprescindible para asumir el coste de cualquier siniestro en nuestra vivienda, pero mucho más importante todavía lo es leer y entender la letra pequeña, no por el tamaño, sino por la dificultad de interpretación de la misma, para conocer con certeza lo que cubre nuestro seguro y así, no pagar de más. Sin riesgo alguno de error, el 70% de los asegurados pagan más de lo que debieran por sus pólizas.

Como expertos profesionales, independientes, las corredurías de seguros recomiendan,entre otros, los siguientes consejos claves para una optima relación calidad-precio:

  1. No duplicar coberturas: Hay que comprobar que no está pagando por coberturas que están incluidas en nuestro seguro de comunidad de vecinos.
  2. Leer con riguroso detalle el condicionado: Comprobar si las coberturas de nuestro seguro se ajustan a nuestras necesidades reales y futuras de nuestra vivienda.
  3. Calcular el continente y contenido de la vivienda:  El continente asegurado debe corresponder con el valor de reconstrucción de la vivienda en caso de siniestro total y no tiene por qué coincidir con el valor real de compra o venta ni con el préstamo de la hipoteca.
  4. Comparar ofertas: Visualizar a través de seguros comparadores de la red la oferta de las distintas aseguradoras para la contratación de nuestro seguro o mucho más práctico, acudir a una Correduría de Seguros.

Fuente: abc.es

 

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¿Es hurto o robo?

La contratación de un adecuado seguro de hogar nos aporta máxima tranquilidad en el caso de sufrir una apropiación indebida de objetos útiles y en alguna ocasión valiosos, desde el punto de vista  económico, no así ante el valor sentimental de estos, los cuáles en la mayoría de los casos son irremplazables, de ahí la importancia de tomar medidas preventivas. Al problema de la pérdida de nuestro enseres, se une, en ocasiones, la respuesta de las aseguradoras que rechazan las reclamaciones por robo o las rebajan porque en realidad el asegurado ha sido víctima de un hurto y no de un robo, dejándose al dañado ante la disyuntiva de aceptar lo ofrecido por la empresa de seguros  o no conformarse y requerir una mayor indemnización. Es por ello por lo que se crea una desconfianza generalizada de la ciudadanía ante las cláusulas de las pólizas de seguros, que ofrecen una cobertura en el caso de sufrir un siniestro por robo; sin embargo legal y contractualmente los conceptos de robo y hurto son diferentes, con consecuencias idénticas, no existiendo en la mayoría de los casos una relación equilibrada entre lo robado y la indemnización ofrecida, porque la póliza no estuvo correctamente concluida, por falta de asesoramiento profesional, quizá porque el asegurado sucumbió a los cantos de sirena de alguien que lo ofrecía barato.

Parece ser que la clave de la cuestión se encuentra pues en la diferencia entre hurto y robo, tal cual se definen en el Código Penal en sus artículos 234, 237 y 238, es decir si existe empleo de la fuerza o no. Sin embargo, estas definiciones son normativas, no coloquiales y no deben ser aplicadas a la hora de valorar las indemnizaciones por sustracciones, quedando estas cuestiones amparadas y definidas en la Ley del Contrato de Seguro, en la que en su artículo 50 hace referencia a sustracciones ilegítimas y en lo que cada Aseguradora  haya establecido en la propia póliza de seguro, con sumas diferentes, límites distintos, exclusiones y limitaciones, que finalmente es lo que importa porque una póliza de seguro es un contrato aceptado entre dos partes y pasados treinta días desde su emisión, sus cláusulas son definitivas. La valoración de hurto y robo de tipo penal sólo podría utilizarse mediante una reclamación ante la aseguradora en la vía jurisdiccional, al considerar la parte demandante que la solución que da la aseguradora no se ajusta a lo perdido por el afectado.

Por tanto, será el propio seguro de hogar el que identifique si se ha sido víctima de un robo, un hurto u otro tipo de sustracción y, en el mismo, aparecen definidos las cuantías de las indemnizaciones. Por la poca diferencia de precio que existe entre las diferentes pólizas multirriesgo de hogar ,es una temeridad no utilizar los servicios de una Correduría de Seguros para asesorarse previamente.

 

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“Me ha llamado Fernando Alonso”. Un caso real

Hace unos días Fernando Alonso (cliente real, nombre ficticio) se dirigió a mí para pedirme algo insólito. Sabe que me gusta escribir sobre mi trabajo y pensó que ambos podríamos contribuir a que otras personas no cometieran su mismo error. Después de meditarlo un rato acepté contar su experiencia con la condición de no citar nombres reales por cuestiones legales y criterio profesional.

Erase una vez un tal Fernando que vivía en una gran ciudad, y que desde el año 1997 llevaba siendo cliente nuestro, nos había presentado un amigo común y rápidamente establecimos una buena conexión, hasta el punto que nos confío sus pólizas de seguro, entre las cuales estaba la de su casa, un amplio piso en el centro de la ciudad. Fueron pasando los años y las pocas incidencias que tuvo se resolvieron satisfactoriamente, incluso, me reconoció, que generosamente.

Eran otros tiempos. Sin embargo, su coche lo mantenía asegurado en una mutua, de la que formaba parte desde que adquirió su primer vehículo, no le importada tener que desplazarse personalmente a realizar los trámites, porque el precio era realmente bueno, no hacían publicidad, no tenían agentes, ni trabajaban con Corredores, al menos esos eran los argumentos ante sus mutualistas. Pero llegaron unos vientos tormentosos y aquella tradicional mutua cambió radicalmente su estratega y comenzó una carrera de fórmula, para aumentar tamaño y cuota de mercado. Se lanzó a los 2×1 y a los descuentos al 50%, alcanzando cierto éxito, en el que se vio atrapado. Hace dos años, nuestro Fernando Alonso sucumbió a su canto de sirena y sin darnos muchas explicaciones  cambió el seguro de hogar, porque se ahorraba 100 euros al año. El virus de la crisis también le rondaba y pensó que si todas las pólizas son iguales para qué iba a pagar más con nosotros. Tratamos de explicarle que podría estar en un error, si nos permitía negociar su caso con la aseguradora actual, quizá encontrásemos una solución y seguir, que según dice el refrán, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. No tuvimos éxito y su decisión siguió firme.

En el mes de abril de éste año, sucedió lo que suele ser habitual, que al regresar el domingo de su chalet en la sierra se encontró el salón, la cocina, el cuarto de baño y el pasillo completamente anegados  de agua y un fuerte olor a humedad. En el suelo había una nota a mano en la que, el presidente de la comunidad, le informaba de lo sucedido. Se había roto una tubería en el entronque del piso superior, con el resultado de varios pisos afectados, entre los que podría estar el suyo. Así era, sin duda alguna. El lunes a primera hora comunicó el asunto a su mutua, donde una amable señorita tomó nota y le invitó a que hiciera las reparaciones necesarias porque su parquet, al ser tan antiguo y especial, seguramente sus reparadores tardarían en localizar uno similar. A las 48 horas acudió el perito que tomó nota de los daños y también el de la Comunidad de Propietarios, que por cierto no amparaba los daños estéticos, pero eso no le preocupaba porque la amable señorita, por teléfono, le había dicho que su póliza lo cubría todo. Pues manos a la obra, encargó los trabajos a una conocida empresa de reformas, envío los presupuestos a su mutua y al seguro de la comunidad de propietarios y esperó lo que suponía normal, dos semanas, para recibir la indemnización que por teléfono le habían prometido. ¡Sorpresa! primero recibió la visita del presidente de la comunidad que le informó, apesadumbrado, que la compañía pagaba los daños de su casa, pero la reparación estética, no (un salón de 35 metros cuadrados y el pasillo de 12 metros cuadrados). Bueno, pensó, menos mal que mi póliza tiene esa garantía… ¡sorpresa!, a los pocos días de llamar de nuevo a su número 902, ya llevaba unas cuantas, recibe un escrito de su mutua en la que escuetamente le informan que no pueden atender su reclamación porque el daño no está originado en sus instalaciones y que tampoco pueden atender la reclamación de los mismos, porque no contrató dicha garantía opcionalmente. Pasado el estupor inicial, alcanzó el grado de indignación y lo primero que le vino a su cabeza fue recordar la facilidad con que  llamaba a su Correduría de Seguros, nosotros, por supuesto al teléfono móvil, y pensó que, si todavía lo conservaba, podría hablar conmigo con libertad. Así sucedió. Estamos en julio y, aunque su problema no está resuelto todavía del todo, al menos conoce qué puede hacer y adonde debe dirigirse. Antes de colgar, recuerdo, me pidió que tomase nota de llamarle con tiempo para que me ocupara de cancelar esa póliza y hacerla de nuevo con nosotros. No lo pude evitar, tuve que responderle “Fernando, el que tiene que preocuparse de llamar eres tú, nosotros no vendemos pólizas, damos asesoramiento a quien demanda y confía en nuestros servicios”. Creo que no me había explicado tan claro con anterioridad, pero me confesó “tienes razón y voy a pedirte un favor, cuenta mi caso, porque no sabía muy bien la importancia de vuestro trabajo”.

 

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